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4/11/26

Mister Veto

If we didn't win, I veto everything. I'll be vetoing, vetoing.

EL PODER DEL VETO. Cuando gobernar y negociar se convierten en un desafío para la democracia.
Trump y el poder del veto: ¿qué ocurre cuando la oposición gana las elecciones?
Las lecciones de medio mandato, el mensaje de Donald Trump y el desafío de gobernar con un Congreso en manos de la oposición.
Las elecciones de medio mandato (Midterms) de Estados Unidos vuelven a poner sobre la mesa una cuestión fundamental de la democracia: ¿qué sucede cuando el partido del presidente pierde el control del Congreso?
Tras los resultados electorales del 3 de noviembre de 2026, Donald Trump ha tenido que enfrentarse a un nuevo escenario político. Los demócratas han conseguido importantes avances y, según los resultados publicados, el control de las dos cámaras del Congreso.
La reacción del presidente no ha pasado inadvertida.
1. La reacción de Trump
Trump felicitó a los demócratas por sus resultados, reconociendo que habían realizado un buen trabajo. Sin embargo, rechazó interpretar el resultado como un castigo personal a su presidencia.
Incluso llegó a afirmar que, si él hubiera figurado en las papeletas electorales, los republicanos habrían obtenido una victoria aplastante.
También mencionó factores como la guerra con Irán y el encarecimiento de la gasolina, aunque defendió sus decisiones políticas y militares.
Pero hubo una declaración que merece especial atención.

Lo vetaré todo»: el mensaje del presidente
En una entrevista con Miranda Devine, del New York Post, Trump planteó una estrategia que ha generado controversia.
Dijo que, si los republicanos no ganaban, vetaría todo.
Y fue todavía más explícito al referirse a las propuestas legislativas demócratas: afirmó que podría recibir numerosos proyectos de ley y devolverlos con un sello de veto.
No estaba hablando simplemente de rechazar leyes con las que estuviera en desacuerdo. Su declaración planteaba utilizar el veto presidencial como instrumento de presión política.

La idea expresada era clara: bloquear las iniciativas de la oposición hasta obligarla a sentarse a negociar.

3. El veto: un derecho constitucional y una herramienta política

La Constitución estadounidense reconoce al presidente la facultad de vetar los proyectos de ley aprobados por el Congreso.

Es un mecanismo de equilibrio entre los poderes del Estado. No obstante, el Congreso puede superar un veto presidencial si consigue una mayoría de dos tercios en ambas cámaras.

Por tanto, el veto no es una anomalía ni una vulneración constitucional por sí mismo.

La cuestión es otra: ¿qué ocurre cuando un presidente anuncia que utilizará esa facultad de manera sistemática, no para examinar individualmente las leyes, sino como mecanismo de confrontación con la oposición?

4. ¿Gobernar o bloquear?

En una democracia parlamentaria o presidencialista, ganar unas elecciones no significa obtener un cheque en blanco. Tampoco perderlas significa quedar excluido de la vida política.

La oposición tiene derecho a presentar iniciativas, defender sus programas y ejercer el control del Gobierno. El presidente por su parte, conserva sus atribuciones constitucionales.

El problema aparece cuando la negociación política deja de ser una búsqueda de acuerdos y se convierte en una sucesión de bloqueos.

Si cada propuesta se rechaza por proceder del adversario, ¿dónde quedan los intereses de los ciudadanos?

Porque detrás de cada proyecto de ley hay cuestiones concretas: empleo, sanidad, educación, impuestos, seguridad, inmigración y política exterior.

Las consecuencias más allá de Estados Unidos

El resultado de estas elecciones no afecta solamente a la política interna estadounidense.

Las decisiones de Washington tienen repercusiones internacionales. La política migratoria, las relaciones con Cuba y Venezuela, la guerra con Irán y las relaciones con sus aliados forman parte de un escenario en el que el equilibrio político estadounidense tiene consecuencias para muchos otros países.

Un Congreso controlado por la oposición puede modificar el ritmo y las posibilidades de ejecución de la agenda presidencial.

No significa que Trump deje de ser presidente, ni que pierda automáticamente sus competencias. Significa que tendrá que gobernar en un escenario institucional diferente.

Una reflexión final

Hay una diferencia importante entre tener el derecho de utilizar un instrumento constitucional y convertirlo en una amenaza permanente contra el adversario político.

La democracia no consiste solamente en ganar elecciones. También exige aceptar que otros pueden ganarlas, reconocer su legitimidad y comprender que la oposición forma parte del sistema, no es un enemigo al que haya que silenciar.

Cuando un presidente anuncia que vetará todo lo que proponga el partido contrario, la pregunta ya no es solamente quién tiene el poder.

La pregunta es qué se hará con ese poder.

Porque los ciudadanos no votan para que sus representantes pasen cuatro años bloqueándose mutuamente. Votan para que sus problemas encuentren respuestas.

La democracia se fortalece cuando el adversario político es reconocido como interlocutor y no tratado como un enemigo permanente.



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