Cuando hablamos de los apagones en Cuba, es frecuente escuchar dos explicaciones completamente opuestas: unos dicen que todo se debe al bloqueo estadounidense; otros, que todo es consecuencia de la mala gestión del Gobierno cubano.
Pero la historia es bastante más compleja.
Los apagones que hoy sufren los cubanos no comenzaron en 2024 ni tampoco comenzaron con el bloqueo de 1962. Cuba ha atravesado diferentes crisis energéticas a lo largo de las últimas seis décadas, y cada una tuvo causas y circunstancias diferentes.
🕰️ 1959–1961: antes del bloqueo
Después de 1959, Cuba ya tenía una infraestructura eléctrica con problemas y necesidades de modernización, pero no vivía una situación comparable con los apagones actuales.
En 1962, Estados Unidos estableció formalmente el embargo económico contra Cuba. Desde entonces, las restricciones comerciales y financieras estadounidenses se convirtieron en un factor permanente que ha dificultado determinadas compras de combustible, tecnología, equipos y piezas.
Pero la historia energética cubana cambiaría considerablemente durante las décadas siguientes.
🇷🇺 Los años soviéticos
Durante los años 70 y 80, Cuba recibió un importante apoyo económico y energético de la Unión Soviética.
El petróleo soviético, suministrado en condiciones preferenciales, permitió mantener funcionando buena parte de la economía cubana.
Durante esos años, el sistema eléctrico cubano tuvo una situación mucho más estable que la que conocemos hoy.
Pero existía una enorme dependencia: una parte importante de la economía cubana dependía del petróleo y de la relación económica con Moscú.
⚠️ 1991: comienza el Período Especial
Cuando desapareció la Unión Soviética, Cuba perdió de golpe a su principal socio económico y una fuente fundamental de combustible.
El resultado fue dramático.
Durante los años 90, Cuba entró en el llamado Período Especial.
Faltaba combustible para las centrales eléctricas, para el transporte y para la industria.
Los apagones podían durar muchas horas y llegaron a convertirse en parte de la vida cotidiana de los cubanos.
Esta crisis demuestra algo importante: Cuba ya había sufrido una enorme crisis eléctrica antes de depender del petróleo venezolano y mucho antes de los apagones actuales.
🇻🇪 El petróleo venezolano
Durante los años 2000 y especialmente durante la relación entre Cuba y Venezuela, la situación energética volvió a mejorar.
El petróleo venezolano permitió a Cuba disponer de combustible en condiciones mucho más favorables que las que podía obtener en el mercado internacional.
Los apagones graves disminuyeron, aunque nunca desaparecieron completamente.
Sin embargo, mientras el suministro de combustible ayudaba a mantener funcionando el sistema, otro problema se iba acumulando silenciosamente:
las centrales eléctricas envejecían.
Faltaban inversiones, mantenimiento, piezas y renovación tecnológica.
🔌 2019–2022: vuelve a aparecer el problema
Con la crisis venezolana, la pandemia y el deterioro de la economía cubana, comenzó a disminuir la disponibilidad de combustible.
El sistema eléctrico empezó a tener cada vez más dificultades.
Las centrales termoeléctricas cubanas, muchas de ellas con varias décadas de explotación, comenzaron a sufrir averías y períodos prolongados de mantenimiento.
Los apagones aumentaron.
🔥 2023–2024: la crisis se dispara
Durante 2023 y 2024 la situación empeoró rápidamente.
Ya no se trataba solamente de cortes ocasionales.
El déficit de generación comenzó a ser tan grande que los apagones podían ocupar una parte considerable del día.
Y en octubre de 2024 ocurrió algo que marcó un antes y un después: la red eléctrica nacional colapsó completamente.
Millones de personas quedaron sin electricidad.
A partir de ese momento comenzaron a producirse nuevos colapsos nacionales y apagones cada vez más prolongados.
⚡ 2025–2026: una crisis sin precedentes recientes
Durante 2025 los apagones se hicieron todavía más largos y frecuentes.
En muchos lugares comenzaron a ser habituales jornadas con numerosas horas sin electricidad.
Y en 2026 la situación continuó deteriorándose, con nuevos colapsos de la red nacional y períodos en los que una parte enorme del país permaneció simultáneamente sin corriente.
Ya no estamos hablando simplemente de una central averiada.
Estamos hablando de un sistema eléctrico completo sometido durante años a una combinación de problemas.
🤔 Entonces, ¿es el bloqueo o es la mala gestión?
Probablemente la respuesta más honesta sea:
son varios factores.
El embargo estadounidense existe desde 1962 y ha impuesto restricciones económicas que afectan la capacidad de Cuba para realizar determinadas operaciones comerciales y financieras.
Pero también es cierto que Cuba ha tenido durante décadas problemas propios: centrales antiguas, falta de mantenimiento, insuficiente inversión, dificultades para comprar piezas y equipos, problemas financieros y una enorme dependencia de proveedores externos de combustible.
Y existe una prueba histórica muy importante:
Cuando Cuba recibió petróleo soviético y posteriormente venezolano en condiciones favorables, los apagones disminuyeron considerablemente, a pesar de que el embargo estadounidense seguía existiendo.
Esto significa que el embargo por sí solo no puede explicar todos los apagones de la historia cubana.
Pero tampoco sería serio ignorar que las sanciones y restricciones estadounidenses complican el acceso de Cuba a determinados mercados, financiamiento, tecnología y suministros.
🌎 Una historia de dependencia energética
Quizás el problema más profundo sea otro.
Durante décadas Cuba pasó de depender de la Unión Soviética a depender en buena medida de Venezuela.
Cuando esos suministros disminuyeron, las debilidades acumuladas del sistema eléctrico quedaron completamente expuestas.
Un país que no consigue producir suficiente energía y que depende de terceros para mantener funcionando sus centrales queda extremadamente vulnerable cuando cambia la situación internacional.
Y eso es precisamente lo que estamos viendo.
¿Y los cubanos?
Mientras gobiernos, políticos y economistas discuten quién tiene la culpa, hay una realidad que no necesita discusión:
son los cubanos quienes viven los apagones.
Horas sin electricidad significan alimentos que se deterioran, agua que no puede bombearse, dificultades para cocinar, trabajar o estudiar, noches sin ventilación durante el calor del verano y una enorme presión sobre la vida cotidiana.
Por eso, cuando hablamos de la crisis energética cubana, quizás deberíamos dejar de buscar una única explicación.
La historia de los apagones en Cuba es también la historia de dependencias económicas, decisiones políticas, falta de inversión, envejecimiento de las infraestructuras, crisis internacionales y sanciones.
Y después de 64 años, la pregunta ya no debería ser solamente:
¿Quién tiene la culpa?
La pregunta debería ser:
¿Qué necesita Cuba para volver a tener un sistema eléctrico estable, moderno y capaz de sostener la vida de sus ciudadanos?