Wikipedia

Resultados de la búsqueda

11/10/26

Cuba: Dormir para escapar al "Bloqueó".

Cuba: dormir para escapar unas horas de la realidad

Hay fenómenos sociales que no aparecen en las estadísticas, pero que comienzan a revelarnos la profundidad de una crisis cuando los observamos en nuestro entorno más cercano.

Desde hace algún tiempo, a través de conversaciones con personas con las que socializo amistosamente en Cuba y que navegan por mis redes , he conocido una realidad que me preocupa: el uso sistemático del alprazolam para combatir el insomnio, calmar la ansiedad y conseguir unas horas de descanso en medio de una cotidianidad cada vez más difícil, hasta que para mí , es tan inhumana como la realidad de Gaza,  solo que no tienen bombas sino decisiones restrictivas. 
Cuando un barco de petróleo pagado a malapena viene desviado o incautado por parte del gobierno americano bajo la supuesta medida contra los gobernantes actuales y los monopolios militares de los gerarcas en la isla, en realidad  ocurre que quienes sufren las sanciones y carencias son los  del pueblo, porque en una sociedad sea cual sea las élites políticas, militares o ideológicas son minorías y eso vale para el mundo incluso para los propios americanos.
Si tomáramos como referencia un grupo de 200.000 personas privilegiadas en Cuba, estaríamos hablando de apenas el 2,13 % de una población de 9,4 millones.
La pregunta es inevitable: ¿cómo ogran vivir ambos porcientos en un escenario aislado como es el de Cuba y la respuesta real puede ser la falsa de todos tenemos apagones y carencias , la medianamente sincera algunos viajamos y logramos desconectar si bien sucede que los cubanos somos empáticos ( la empatía se pierde cuando uno sube una pirámide) por lo que se desconecta pero no totalmente o todos toman cocimientos de tolo, Reseda, meprobamato vegetal,albahaca, dormidera, o Alprazolam.
No se trata de afirmar que toda persona lo haga, pero mi círculo va desde quienes tienen sólida posición económica dentro de los 200.000 o más hasta quienes "viven" con la pensión o con ayudas externas.Y todos me preguntan a veces o me aconsejan ...trae Alprazolam.
 La verdadera medida de una sociedad no es la riqueza de quienes están arriba, sino la dignidad con la que pueden vivir quienes están abajo, y creo que, hasta esa medida nos la han resquebrajado, intentando supuestamente cambiar definitivamente el mando político y para mí concepto usando de punto La Isla y los cubanos para lucrar de fondos, donaciones y carreras políticas,Para nadie es secreto por ejemplo que Rubio creció políticamente alegando dentro a la comunidad de votantes de la Florida , que Castro lo había desposeído y omitiendo el detalle que su familia salió bajo el mando de una F pero era la de Fulgencio, en fin los políticos deben hablar 🦜, o tomar Alprazolam.
Seamos serios ahora 
No pretendo afirmar que sea una práctica generalizada en toda la población. Hablo de experiencias cercanas que me llevan a reflexionar sobre un problema que merece atención.
Pensemos en una noche cualquiera. El calor resulta insoportable, los mosquitos no dan tregua y la electricidad no llega. Cuando finalmente regresa, quizás es de madrugada. Hay que aprovechar esas horas para cocinar, lavar, cargar los teléfonos o realizar las tareas domésticas que durante el apagón quedaron pendientes. Después, cuando el cuerpo necesita descansar, el sueño ya no llega con facilidad. Y al amanecer comienza otra jornada de incertidumbres.

A las dificultades materiales se añade la tensión psicológica. La preocupación por los alimentos, la escasez de medicamentos, la situación de la familia y la imposibilidad de planificar el futuro mantienen a muchas personas en un estado de alerta permanente. Algunas viven, además, con el temor a que la situación empeore o a que se produzcan acontecimientos que pongan en peligro su seguridad o la de sus familiares que debían combatir en primera línea.

En ese contexto, dormir deja de ser una función natural y se convierte en una necesidad difícil de satisfacer.
Es ahí donde aparece el alprazolam, transformado para algunas personas en una respuesta individual a un problema que tiene profundas raíces sociales.
Este medicamento pertenece a las benzodiacepinas y se utiliza para determinados trastornos de ansiedad y pánico. Puede producir calma y somnolencia, pero no es una solución inocua para el insomnio cotidiano. Su consumo sin supervisión médica puede generar tolerancia y dependencia física, además de problemas de memoria, coordinación y somnolencia residual. La combinación con alcohol u otros sedantes puede resultar especialmente peligrosa.
Lo preocupante es que, según los testimonios que conozco, algunas personas lo consiguen mediante vendedores particulares, anuncios en plataformas digitales o redes informales de suministro desde el extranjero. De este modo, un medicamento que requiere valoración clínica y seguimiento llega a  convertirse en un recurso doméstico compartido y recomendado entre conocidos.
La persona que lo toma quizás no busca otra cosa que descansar. No pretende drogarse ni escapar de sus responsabilidades. Solo quiere detener durante unas horas el torbellino de pensamientos que le impide dormir.

Pero cuando esa solución se repite noche tras noche, el alivio inmediato puede dar paso a una dependencia que añade un nuevo problema a los muchos que ya existen.
Hay, además, una paradoja difícil de ignorar: mientras numerosas familias afrontan dificultades para conseguir medicamentos necesarios para enfermedades crónicas, tratamientos especializados y otras dolencias, algunos psicofármacos encuentran vías de circulación en mercados informales. No disponemos aquí de datos suficientes para comparar su disponibilidad nacional, pero la experiencia cotidiana plantea preguntas legítimas sobre el acceso a los medicamentos, su control y el acompañamiento sanitario de quienes los necesitan.Y ahora que se valora abrir Farmacias con otros tipos de Actores.me.preocupa más.

El problema no debe reducirse a la irresponsabilidad de quien se automedica. Hacerlo sería desconocer las circunstancias que pueden conducir a esa decisión. Tampoco debemos normalizar el consumo ni minimizar sus riesgos.
Estrés de masa , es real y pone una gran pregunta.
La respuesta requiere, sobre todo, reconocer que la salud mental no puede separarse de las condiciones materiales y emocionales en las que transcurre la vida.
Una población sometida durante mucho tiempo a la incertidumbre, la privación y el agotamiento necesita mucho más que medicamentos para conciliar el sueño.
Una sociedad no puede convertir en costumbre farmacológica el sufrimiento que debería esforzarse por aliviar.

Me duele pensar en mis amigos, en sus noches interminables, en el calor, en los mosquitos, en los apagones y en la angustia que llega con cada nuevo amanecer.
Y me pregunto cuántas personas estarán buscando hoy una pastilla que les permita descansar unas horas, no porque hayan resuelto sus problemas, sino porque necesitan fuerzas para enfrentarlos al día siguiente.
Porque cuando dormir se convierte en una forma de escapar temporalmente de la realidad, el verdadero problema no está únicamente en la pastilla.
Está también en la realidad de la que tantas personas necesitan descansar.
Y eso tiene muchos culpables.