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30/10/26

Hablemos del último tema... Enfermedad de Hansen

LA LEPRA NO HA DESAPARECIDO: una enfermedad milenaria que todavía afecta al mundo

167.356 nuevos casos en 2025. La enfermedad de Hansen continúa presente en más de un centenar de países. Aunque tiene cura, miles de personas siguen enfrentándose al diagnóstico tardío, las secuelas y el estigma social.

Durante siglos, la palabra lepra estuvo asociada al miedo, al aislamiento y a la exclusión. Quienes padecían esta enfermedad eran apartados de sus comunidades, condenados muchas veces a vivir al margen de la sociedad.

Pero ¿qué pensarías si te dijera que la lepra sigue existiendo y que cada año se diagnostican nuevos casos en prácticamente todos los continentes?

No estamos hablando de una enfermedad desaparecida de los libros de historia. Estamos hablando de una realidad sanitaria del siglo XXI.

¿Cuántas personas enferman de lepra en el mundo?

Según el informe mundial de la Organización Mundial de la Salud correspondiente a 2025, publicado en septiembre de 2026, se notificaron 167.356 nuevos casos de lepra en el mundo.

De ellos:

- 8.344 correspondieron a niños menores de 15 años.
- 65.013 fueron mujeres.
- 9.428 personas presentaban discapacidades de grado 2 al momento del diagnóstico.

La presencia de casos infantiles es particularmente preocupante, porque constituye una señal de que la transmisión de la enfermedad continúa produciéndose.

El mapa mundial de la lepra

La enfermedad no se distribuye uniformemente. Su mayor concentración se encuentra en países de Asia, África y América Latina.

Los tres países con más diagnósticos en 2025 fueron:

- India: 91.783 casos.
- Brasil: 22.901 casos.
- Indonesia: 16.292 casos.

Estos tres países concentran más de tres cuartas partes de los nuevos diagnósticos mundiales.

También se notificaron casos en República Democrática del Congo, Nepal, Etiopía, Mozambique, Nigeria y Bangladesh, entre otros países.

Europa tampoco está completamente libre de la enfermedad: la Región Europea de la OMS notificó 116 nuevos casos en 2025.

¿Qué es realmente la lepra?

La lepra, conocida médicamente como enfermedad de Hansen, es una infección causada principalmente por la bacteria Mycobacterium leprae.

Afecta fundamentalmente la piel y los nervios periféricos, aunque también puede comprometer los ojos y otras estructuras.

Entre sus manifestaciones se encuentran:

- Manchas en la piel con pérdida de sensibilidad.
- Entumecimiento de manos y pies.
- Debilidad muscular.
- Engrosamiento de determinados nervios.
- Lesiones que pueden pasar inadvertidas debido a la pérdida de sensibilidad.

Una aclaración fundamental: la lepra no provoca necesariamente deformaciones. Las discapacidades graves suelen estar relacionadas con el diagnóstico tardío y la falta de tratamiento oportuno.

¿Cómo se transmite?

Contrariamente a muchas creencias populares, la lepra no se transmite por dar la mano, abrazar, compartir alimentos o sentarse junto a una persona enferma.

La transmisión se relaciona principalmente con la exposición prolongada y estrecha a gotículas respiratorias de una persona infectada que todavía no ha recibido tratamiento.

No es una enfermedad altamente contagiosa.

Una buena noticia: la lepra tiene cura

Este es quizás el aspecto más importante de toda esta historia.

La lepra puede curarse mediante una combinación de antibióticos conocida como poliquimioterapia.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso de rifampicina, dapsona y clofazimina.

El tratamiento dura habitualmente seis meses en los casos paucibacilares y doce meses en los multibacilares.

Además, la OMS proporciona gratuitamente estos medicamentos mediante sus programas internacionales.

Por tanto, la lepra ya no debería ser una condena a la exclusión social ni a una vida de discapacidad.

El verdadero problema aparece cuando el diagnóstico llega demasiado tarde.

¿Y qué sucede en Cuba?

La situación latinoamericana merece una mirada particular.

Brasil continúa siendo el país americano con mayor número de diagnósticos. Sin embargo, Cuba tampoco está libre de esta enfermedad.

Según los registros de la OMS correspondientes a 2024, Cuba notificó 151 nuevos casos.

Esta cifra debe interpretarse dentro de su contexto epidemiológico y no como una medida aislada de la calidad de su sistema sanitario.

Lo importante es comprender que la lepra continúa siendo una enfermedad que requiere vigilancia, diagnóstico oportuno, seguimiento de los contactos y acceso efectivo al tratamiento.

En cualquier país, disponer de medicamentos no basta: también es necesario que la población conozca los síntomas y que las personas puedan acudir a los servicios sanitarios sin miedo a ser discriminadas.

El estigma: otra enfermedad que debemos combatir

Quizás uno de los mayores problemas de la lepra no sea hoy exclusivamente bacteriológico.

Es también social.

Durante generaciones, el miedo y la ignorancia construyeron alrededor de esta enfermedad una barrera de rechazo que todavía persiste en algunas comunidades.

Una persona diagnosticada con lepra necesita atención médica, comprensión y acompañamiento, no aislamiento ni discriminación.

La enfermedad es curable. El prejuicio, en cambio, puede sobrevivir durante generaciones.

Un mundo que todavía tiene una deuda pendiente

La OMS ha establecido una estrategia mundial para el período 2021-2030, con el objetivo de avanzar hacia tres metas fundamentales:

- Cero infecciones nuevas.
- Cero discapacidades.
- Cero discriminación.

Son objetivos ambiciosos, pero necesarios.

Que en pleno siglo XXI todavía se diagnostiquen miles de niños con lepra debería recordarnos que los avances científicos no llegan automáticamente a todas las personas.

La medicina ha conseguido algo extraordinario: convertir una enfermedad históricamente temida en una infección curable.

Ahora el desafío consiste en que ese conocimiento, esos medicamentos y esa atención sanitaria lleguen a todos.

Porque ninguna persona debería cargar con una enfermedad y, además, con el peso de los prejuicios de una sociedad que no ha aprendido a comprenderla.

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Fuentes de consulta:

- Organización Mundial de la Salud (OMS): ficha informativa sobre la lepra.
- OMS: Global Leprosy Update 2025, publicado en septiembre de 2026.
- OMS: estadísticas mundiales y nacionales de la enfermedad de Hansen.
I
Artículo de divulgación sanitaria. Las cifras corresponden a los años indicados y pueden actualizarse con nuevos informes epidemiológicos.

En las redes han redescubierto la Lepra en Cuba y hacen boom,cuando es más preocupante la proliferación de enfermedades de transmisión sexual en nuestros jóvenes 

11/10/26

Cuba: Dormir para escapar al "Bloqueó".

Cuba: dormir para escapar unas horas de la realidad

Hay fenómenos sociales que no aparecen en las estadísticas, pero que comienzan a revelarnos la profundidad de una crisis cuando los observamos en nuestro entorno más cercano.

Desde hace algún tiempo, a través de conversaciones con personas con las que socializo amistosamente en Cuba y que navegan por mis redes , he conocido una realidad que me preocupa: el uso sistemático del alprazolam para combatir el insomnio, calmar la ansiedad y conseguir unas horas de descanso en medio de una cotidianidad cada vez más difícil, hasta que para mí , es tan inhumana como la realidad de Gaza,  solo que no tienen bombas sino decisiones restrictivas. 
Cuando un barco de petróleo pagado a malapena viene desviado o incautado por parte del gobierno americano bajo la supuesta medida contra los gobernantes actuales y los monopolios militares de los gerarcas en la isla, en realidad  ocurre que quienes sufren las sanciones y carencias son los  del pueblo, porque en una sociedad sea cual sea las élites políticas, militares o ideológicas son minorías y eso vale para el mundo incluso para los propios americanos.
Si tomáramos como referencia un grupo de 200.000 personas privilegiadas en Cuba, estaríamos hablando de apenas el 2,13 % de una población de 9,4 millones.
La pregunta es inevitable: ¿cómo ogran vivir ambos porcientos en un escenario aislado como es el de Cuba y la respuesta real puede ser la falsa de todos tenemos apagones y carencias , la medianamente sincera algunos viajamos y logramos desconectar si bien sucede que los cubanos somos empáticos ( la empatía se pierde cuando uno sube una pirámide) por lo que se desconecta pero no totalmente o todos toman cocimientos de tolo, Reseda, meprobamato vegetal,albahaca, dormidera, o Alprazolam.
No se trata de afirmar que toda persona lo haga, pero mi círculo va desde quienes tienen sólida posición económica dentro de los 200.000 o más hasta quienes "viven" con la pensión o con ayudas externas.Y todos me preguntan a veces o me aconsejan ...trae Alprazolam.
 La verdadera medida de una sociedad no es la riqueza de quienes están arriba, sino la dignidad con la que pueden vivir quienes están abajo, y creo que, hasta esa medida nos la han resquebrajado, intentando supuestamente cambiar definitivamente el mando político y para mí concepto usando de punto La Isla y los cubanos para lucrar de fondos, donaciones y carreras políticas,Para nadie es secreto por ejemplo que Rubio creció políticamente alegando dentro a la comunidad de votantes de la Florida , que Castro lo había desposeído y omitiendo el detalle que su familia salió bajo el mando de una F pero era la de Fulgencio, en fin los políticos deben hablar 🦜, o tomar Alprazolam.
Seamos serios ahora 
No pretendo afirmar que sea una práctica generalizada en toda la población. Hablo de experiencias cercanas que me llevan a reflexionar sobre un problema que merece atención.
Pensemos en una noche cualquiera. El calor resulta insoportable, los mosquitos no dan tregua y la electricidad no llega. Cuando finalmente regresa, quizás es de madrugada. Hay que aprovechar esas horas para cocinar, lavar, cargar los teléfonos o realizar las tareas domésticas que durante el apagón quedaron pendientes. Después, cuando el cuerpo necesita descansar, el sueño ya no llega con facilidad. Y al amanecer comienza otra jornada de incertidumbres.

A las dificultades materiales se añade la tensión psicológica. La preocupación por los alimentos, la escasez de medicamentos, la situación de la familia y la imposibilidad de planificar el futuro mantienen a muchas personas en un estado de alerta permanente. Algunas viven, además, con el temor a que la situación empeore o a que se produzcan acontecimientos que pongan en peligro su seguridad o la de sus familiares que debían combatir en primera línea.

En ese contexto, dormir deja de ser una función natural y se convierte en una necesidad difícil de satisfacer.
Es ahí donde aparece el alprazolam, transformado para algunas personas en una respuesta individual a un problema que tiene profundas raíces sociales.
Este medicamento pertenece a las benzodiacepinas y se utiliza para determinados trastornos de ansiedad y pánico. Puede producir calma y somnolencia, pero no es una solución inocua para el insomnio cotidiano. Su consumo sin supervisión médica puede generar tolerancia y dependencia física, además de problemas de memoria, coordinación y somnolencia residual. La combinación con alcohol u otros sedantes puede resultar especialmente peligrosa.
Lo preocupante es que, según los testimonios que conozco, algunas personas lo consiguen mediante vendedores particulares, anuncios en plataformas digitales o redes informales de suministro desde el extranjero. De este modo, un medicamento que requiere valoración clínica y seguimiento llega a  convertirse en un recurso doméstico compartido y recomendado entre conocidos.
La persona que lo toma quizás no busca otra cosa que descansar. No pretende drogarse ni escapar de sus responsabilidades. Solo quiere detener durante unas horas el torbellino de pensamientos que le impide dormir.

Pero cuando esa solución se repite noche tras noche, el alivio inmediato puede dar paso a una dependencia que añade un nuevo problema a los muchos que ya existen.
Hay, además, una paradoja difícil de ignorar: mientras numerosas familias afrontan dificultades para conseguir medicamentos necesarios para enfermedades crónicas, tratamientos especializados y otras dolencias, algunos psicofármacos encuentran vías de circulación en mercados informales. No disponemos aquí de datos suficientes para comparar su disponibilidad nacional, pero la experiencia cotidiana plantea preguntas legítimas sobre el acceso a los medicamentos, su control y el acompañamiento sanitario de quienes los necesitan.Y ahora que se valora abrir Farmacias con otros tipos de Actores.me.preocupa más.

El problema no debe reducirse a la irresponsabilidad de quien se automedica. Hacerlo sería desconocer las circunstancias que pueden conducir a esa decisión. Tampoco debemos normalizar el consumo ni minimizar sus riesgos.
Estrés de masa , es real y pone una gran pregunta.
La respuesta requiere, sobre todo, reconocer que la salud mental no puede separarse de las condiciones materiales y emocionales en las que transcurre la vida.
Una población sometida durante mucho tiempo a la incertidumbre, la privación y el agotamiento necesita mucho más que medicamentos para conciliar el sueño.
Una sociedad no puede convertir en costumbre farmacológica el sufrimiento que debería esforzarse por aliviar.

Me duele pensar en mis amigos, en sus noches interminables, en el calor, en los mosquitos, en los apagones y en la angustia que llega con cada nuevo amanecer.
Y me pregunto cuántas personas estarán buscando hoy una pastilla que les permita descansar unas horas, no porque hayan resuelto sus problemas, sino porque necesitan fuerzas para enfrentarlos al día siguiente.
Porque cuando dormir se convierte en una forma de escapar temporalmente de la realidad, el verdadero problema no está únicamente en la pastilla.
Está también en la realidad de la que tantas personas necesitan descansar.
Y eso tiene muchos culpables.