Luego lo recibe la Sra. Corina Machado (yo quisiera estar cuando lean los otros 49 candidatos de su round), aún me estoy preguntando, exactamente qué acciones sostenidas, reales, con una repercución efectiva; y loables en extremo, ha realizado esta persona para merecer dicha honorificidad y como buena cubana me surge la duda... ¿de quién es pariente la muchacha? Lamentablemente, las organizaciones se deterioran al mismo ritmo y de la misma forma que los miembros que las componen y dirigen, no se puede pensar que, si el Comité Nobel Noruego y el Storting, están conformados con miembros humanos esté exenta de todos los vicios, errores y juegos de poderes que los humanos sirven y aceptan.
Pero, lo peor no es quien ni por qué la eligieron a ella, la cosa aterradora es ver como la persona, que debería ser una paladina de la Paz en acciones, palabras y obras, no respeta el concepto y por ende, insulta su representación física, la medalla. Porque, seamos realistas, Corina quiso hacer una simple transacción comercial como pijirigúa, a la antigua, comercio en especies.. una medalla del Nobel de la Paz por una silla presidencial. ¡Ay, Corina, pero que naïf eres!
Pobre ilusa, se quedó sin el circulito de metal brillante... y sin silla.... porque Trump no presta ni el bate ni la pelota... y obviamente, está convencido que se merece todos los otros juguetes del mundo... los premios, las tierras raras, el reescribir la historia... Donald es como Buzz Lightyear, el va... al infinito ... y mas allá.
Igual, el peor problema no es el regalar el premio, pienso que ésta acción última realizada por Corina Machado es una simple demostración de que el mundo ha olvidado el verdadero significado de la Paz, Paz como concepto intrínseco que permitiría que la existencia del ser humano se mantuviese en pie por algun que otro siglo extra y esto es triste y deja mucho que decir de cuanto nos merecemos estar en el globo terráqueo como especie (sin distinciones de nacionalidad o raza).
Por su parte Donald Trump es siempre él mismo, un egocentrico megalomaniaco con delirios de grandeza exacerbados por la degeneracián psico fisiológica de la edad que no perdona. Todos sabemos que, quien tuvo cerebro de joven envejece y pierde parte de esa brillantez que lo definió y es terrible, pero quien ya de joven no tenia una gota de inteligencia, al envejecer... bueno... ¿qué le queda?
El hecho que haya aceptado "graciosamente" el regalo de Corina y no se haya percatado de como se irrespeta a si mismo recogiendo el regalito brillante. El hecho que haya olvidado cuanto le molestó que no le fue otorgada in primis, porque aparentemente dijeron que no la merecía y, sobretodo, el hecho que no comprenda que lo que uno no merece directamente se convierte en limosna o moneda de cambio cuando quien lo obtuvo, condescendientemente te lo da, son signos. Pero signos con Trump hay millones, todos demuestran lo mismo, un complejo de Dios terriblemente peligros... una revisitación de "L'État, c'est moi" y quizás una pincelada ligera de degeneracion cognitiva senil, si miramos esta inclinación a seguir patrones de la primera infancia en regresión a un momento en que la posesión sin sentido es una de las principales metas de un humano. El peligro explosivo de esta situación es que un premio en la forma física de una medalla, una isla enteramente blanca, osos polares (que si hay en groenlandia) o los pinguinos que solo existen en la mente de un niño que no ha estudiado Geografía aun y cuando se encuentra en la posición de decidir la geografía política de un país son letales.
Y yo me pregunto, ¿el segundo viernes de octubre de este 2026, se leerá el nombre de Donald en Oslo o basta con que Maria Corina le haya regalado su moneda dorada?
¿Y la Paz donde queda mientras tanto la Paz?

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