30/8/10

Las parabolas de BB


Bertolt Brecht es el dramaturgo alemán más importante del siglo XX. Nacido en 1898 en Augsburgo (Augsburgo - Baviera) pronto descubrió su amor por el teatro. Su debut en el teatro fue fuertemente influenciado por la expresionismo, pero pronto se unió a la implementación y desarrolló la teoría marxista del teatro épico "que el espectador no debe identificarse, pero si le pidió mantener una distancia crítica para reflexionar sobre lo que vieran. Canciones, elementos burlescos y el guión de las obras de BRECHT estuvo bien diseñado siempre, para crear un efecto de extrañamiento, una distancia crítica. El espectador tuvo que aprender algo. El teatro de Brecht ofrece una variedad de historias y casos humanos, o nuevas interpretaciones de los dramas históricos que aún en la actualidad sabe cómo seducir al público por su ingenio, la modernidad y la creación escénica.

Sin embargo yo a Brecht lo descubri realmente cuando como él, visite otros mundos y me sumergi en una especie de frenesi de recuperacion de mi propia identidad nacional, cuando estaba en mi tierra en mi juventud, estudie el artista con la superficialidad de mencion de autor dramatico contemporaneo, con el observar Madre Coraje con Veronica Lynn( o Corina Mestre ha pasado el tiempo que quema neuronas y borra recuerdos no grabados en sangre) o ir a ver alguna de las obras de Torriene y de Miriam Lezcano, cuado era una vejiga.
De paso me prometo escribir algo sobre Alberto Pedro Torriente al que generalmente creian un actor no protagonico de Tv y en realidad era tremendo dramaturgo y escritor de guiones...pero eso es otra historia.
A BB me lo empece a leer porque una amiga me lo menciono con un pedacito de una poesia que le dedicara a un leoncito chino...era fanatico de el arte chino .
Y encontre sus parabolas como yo las llamo, son apuntes validos en la cotidianidad actual de nuestro mundo global porque lo estupendo que tienen los grandes , los seres humanos y el universo terricola es ...que todo vuelve a caminar en el circulo sin fin que se repite y lo que se dice ayer es valido hasta para situaciones del mañana, hay otro grande moderno que escribio sobre ese tema Ecco Umberto italiano y autor de el magnifico...en nombre d ela Rosa..y sobre el deberia escribir algo donde tal vez incluyera a Passolini o a Montanelli, y eso es otra historia mas para el futuro.


Historias del señor Keuner de Bertold Brecht

Aqui encotrareis unos cuantos fragmentos del libro antes mencionado, a mi realmente me han gustado especialmente los fragmentos que hay a continuación, el resto los he puesto por si os gustan

Patriotismo: odiar las patrias

El señor K. no consideraba necesario vivir en un país determinado. Decía:
-En cualquier parte puedo morirme de hambre.
Pero un día en que pasaba por una ciudad ocupada por el enemigo del país en que vivía, se topó con un oficial del enemigo, que le obligó a bajar de la acera. Tras hacer lo que se le ordenaba, el señor K. se dio cuenta de que estaba furioso con aquel hombre, y no sólo con aquel hombre, sino que lo estaba mucho más con el país al que pertenecía aquel hombre, hasta el punto que deseaba que un terremoto lo borrase de las superficie de la tierra.

"¿Por qué razón -se preguntó el señor K.- me convertí por un instante en un nacionalista? Porque me topé con un nacionalista. Por eso es preciso extirpar la estupidez, pues vuelve estúpidos a quienes se cruzan con ella."

La pregunta sobre la existencia de Dios

Alguien le preguntó al señor K. si Dios existía. El señor K. le dijo: "Te aconsejo que reflexiones si la respuesta a esa pregunta afectaría a tu comportamiento. Si no lo hiciera, podemos olvidarnos de la pregunta.
Si lo hiciera, puedo ayudarte como mínimo diciéndote que ya has decidido: tú necesitas un Dios."

Dos ciudades
El señor K. prefería la ciudad B. a la ciudad A. "En la ciudad A. -decía- se me quiere; pero en la ciudad B. me tratan con amabilidad. En la ciudad A. todos procuran serme útiles; pero en la ciudad B. me necesitaban. En la ciudad A. me invitaban a la mesa; en la ciudad B. me invitaban a la cocina."

Forma y sustancia
El señor K. contemplaba un día una pintura que representaba ciertos objetos bastante caprichosamente.
-A algunos pintores -dijo- les ocurre lo mismo que a muchos filósofos cuando contemplan el mundo. Tanto se preocupan por la forma que se olvidan de la sustancia.

En cierta ocasión, un jardinero con el que trabajaba me dió una podadora con el encargo de que recortase un arbusto de laurel. El arbusto estaba plantado en un macetón y se empleaba en las fiestas como elemento decorativo. Había que darle forma esférica. Comencé por podar las ramas más largas, mas por mucho que me esforzaba en darle la forma apetecida, no conseguía ni siquiera aproximarme.

Una vez me excedía en los cortes por un lado; otra vez, por el lado opuesto. Cuando por fin obtuve una esfera, resultó demasiado pequeña. El jardinero me comentó decepcionado: "Muy bien, la esfera ya la veo, pero ¿dónde está el laurel?".


Espera
El señor K. estuvo esperando algo todo un día, luego una semana y por fin un mes entero. Al fin se dijo: "Podría haber esperado perfectamente un mes, pero no ese día ni esa semana".

Preguntas convincentes
-He observado -dijo el señor K.- que mucha gente se aleja, intimidada, de nuetra doctrina por la sencilla razón de que tenemos respuestas para todo. ¿no sería conveniente que, en interés de la propaganda, elaborásemos una lista de los problemas para los que aún no hemos encontrado solución?

Afrenta soportable
Alguin acusó a un colaborador del señor K. de adoptar una actitud hostil haci éste.
-Sí, pero sólo a mis espaldas -dijo el señor K., defendiéndole.


Cada vez que el señor K. amaba a alguien

-¿Qué hace usted -preguntaron un día al señor K.- cuando ama a alguien?
-Hago un bosquejo de esa persona -respondió el señor K.- y procuro que se le asemeje lo más posible.
-¿El bosquejo?
-No -contestó el señor K.-. La persona.

Organización
El señor K. dijo en cierta ocasión:
-El que piensa no emplea una luz de más, un pedazo de pan de más, un pensamiento de más.

Esfuerzo de los mejores
"¿En qué trabaja?", le preguntaron al señor K. El señor K. respondió: "Estoy muy atareado. Preparo mi próximo error."


Sobre la traición
¿Deben cumplirse las promesas?
¿Deben hacerse promesas? Donde hacen falta promesas reina el desorden.
Pues debe ponerse orden: el ser humano no puede prometer nada. ¿Qué le promete el brazo a la cabeza? Que seguirá siendo brazo y no se convertirá en pie, pero cada siete años es un brazo diferente.
Cuando una persona traiciona a otra, ¿ha traicionado a la misma a quien le había hecho la promesa? En cuanto la persona que recibe la promesa va cambiando y tiene siempre una relación diferente con la primera, ¿cómo se le puede cumplir una promesa que se hizo a otra persona? Quien piensa traiciona. Quien piensa no promete nada.
Sólo promete que no dejará de pensar.




Fragmentos de obras de Bertolt Brecht
A los hombre futuros,
de Poesías escritas durante el exilio


Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.

¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?

Es cierto que aún me gano la vida
Pero, creedme. es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
[estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.

Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia.
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

II

Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla. Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

III

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia. "

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